domingo, 12 de julio de 2009

La Crisis de 1808: Guerra de Independencia y revolución política

REINADO DE CARLOS IV
Carlos III murió en 1788 y le dejó el trono a su hijo Carlos IV, con el cual se estableció lo llamado el despotismo ministerial ya que el verdadero poder lo ejercía el primer ministro y no el rey. Al principio del reinado de Carlos IV se produjo la Revolución francesa (en 1789), la cual causó el temor en toda Europa de que se extendieran las propuestas revolucionarias de Francia. Además, la revolución francesa acabó con la alianza con España y obligó a España a replantearse su actitud hacia Francia y por ello las relaciones con este país pasaron por tres fases:
En una primera fase (1789-1792) Carlos IV mantuvo como primer ministro a Floridablanca, que mantuvo una actitud de neutralidad y de vigilancia hacia Francia y además, usó represión contra la propaganda revolucionaria. Como consecuencia de esto se adoptaron una serie de medidas entre las que destaca la inspección de la correspondencia, prohibición a los periódicos de informar sobre noticias de Francia, prohibición a los estudiantes de salir al extranjero sin permiso del rey, la revitalización de la Inquisición y finalmente el establecimiento de unas medidas de control para los extranjeros residentes o de paso por España.
En una segunda fase, en 1792, Carlos IV nombró ministro a Manuel Godoy; en esa época, la revolución francesa se había radicalizado, y la política de Godoy iba orientada en un principio a salvar la vida de Luis XVI, que acaba siendo guillotinado en 1793. Poco después, ese mismo año, Francia declara la guerra España; pero la inferioridad de las tropas militares españolas obligó a finalizar la guerra con la paz de Balisea (1795) en la que se devolvieron a España los territorios conquistados por los franceses, pero a cambio, España cedió a Francia la parte española de la isla de Santo Domingo y Godoy recibió el título de príncipe de la paz.
En una tercera fase, tras la paz de Balisea, se produjo la alianza de nuevo con Francia ya que en 1796 se firmó el Tratado de San Ildefonso que equivalía a una renovación de los antiguos pactos de familia, asumiendo el enfrentamiento con Inglaterra y Portugal. La rivalidad con Inglaterra tuvo para España graves consecuencias sobre todo con la derrota franco-española de Trafalgar (1805) que supuso el hundimiento de España como potencia marítima.
Más tarde, en 1807 Godoy firmó con Napoleón el Tratado de Fontainebleau, según el cual se permitía a las tropas francesas pasar por España para atacar Portugal, siendo el objetivo dividir Portugal en tres partes, una de las cuales sería un principado para Godoy; pero en vez de enviar las tropas a Portugal, Napoleón las colocó en distintas partes de España. Por ello, Godoy trasladó a la familia real a Andalucía, pero en 1808 estalló el motín de Aranjuez, lugar donde estaba la corte; que fue originado por un partido que se formó en torno a Fernando VII debido al excesivo poder y protagonismo de Godoy, lo que fomentó el descontento entre grupos populares y por ello Carlos IV tuvo que destituir a Godoy y abdicar en Fernando VII, pero pidió ayuda a Napoleón para recuperar su trono.


LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA.
Tras haberse producido la abdicación de Carlos IV en Fernando VII, Napoleón consigue reunir a Carlos IV y a su hijo Fernando VII en Bayona, donde se producirán las abdicaciones de Bayona (Napoleón nombró rey de España a su hermano José Bonaparte mediante una fórmula de traspaso de poderes ya que Fernando VII le devolvía la corona a Carlos IV, quien renunciaba a ella a favor de Napoleón, el cual se la cedía a su hermano). Más tarde, el 2 de mayo de 1808, en Madrid se produce un motín popular debido a que el resto de la familia real fue obligada a abandonar el palacio, con lo cual se inicia la Guerra de la Independencia; pero el pueblo madrileño fue duramente reprimido por Francia; pero según se fueron conociendo estos hechos, la insurrección se fue transmitiendo a todos los territorios no ocupados por franceses.
En la guerra hubo dos bandos: Por una parte estaba la España de José I Bonaparte, que contaba con el apoyo de los afrancesados (entre los que se encontraban muchos reformistas e ilustrados que pretendían una reforma pacífica de España) que solo constituían una minoría. Pero por otra parte se encontraba la España de la insurrección popular y la resistencia que estaba integrada por los territorios no ocupados por franceses y que luchaban en nombre de Fernando VII. Este grupo rebelde estaba integrado por dos grupos muy desacordes: Por una parte estaban los liberales que compartían las nuevas ideas de los franceses, aunque los rechazaban y pretendían el establecimiento de un nuevo tipo de monarquía. Por otra parte, se encontraban los absolutistas, que querían que volviera Fernando VII como monarca absoluto.
Desarrollo político de la guerra: En los territorios donde triunfaron los rebeldes se crearon juntas locales, que eran nuevos órganos de poder que en su mayoría estaban formados por miembros de la nobleza y el clero. Estas juntas locales se integraron en juntas supremas provinciales que ejercían el gobierno en sus provincias; pero la necesidad de coordinación entre estas juntos llevó a la creación de una Junta Suprema Central, que dirigió la guerra contra los franceses y asumió el gobierno de España en las zonas no ocupadas por Francia. Más tarde, en 1810 se traspasaron las funciones de la Junta Suprema Central a un Consejo de Regencia en nombre de Fernando VII, que se estableció en Cádiz
Desarrollo militar de la guerra: José I contaba con el ejército napoleónico y los rebeldes eran apoyados por el ejército inglés y usaban también la guerrilla popular. En la guerra se distinguen 3 fases:
1. Hasta noviembre de 1808: Euforia y protagonismo de la resistencia española, la cual consiguió victorias sobre el ejército francés como la de Bailén que impidió la ocupación francesa de la Península y además hizo que José I abandonara Madrid para ir a Vitoria.
2. Noviembre 1808- enero 1612: Napoleón decide dirigir las campañas militares en España donde permaneció unos meses, pero tuvo que volver debido a que algunos países europeos estaban preparando una contienda contra él. Napoleón además, no contaba con la gran resistencia de las ciudades y además tuvo también que hacer frente a la guerra de guerrillas y a Inglaterra que colaboró en la guerra de la independencia.
3. Finalmente desde 1812 hasta el fin de la guerra, se invirtió la situación, el imperio napoleónico empezó a tener problemas en Europa y en España, los rebeldes junto con el apoyo de Inglaterra y Portugal acabaron forzando la retirada de los franceses.

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